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01/06/2022

La pandemia deja atrás el pico de la séptima ola

La incidencia cae 65 puntos, hasta los 663, y la presión hospitalaria se mantiene baja mientras Sanidad notifica 152 muertos por covid

El pico de la séptima ola de la covid-19 queda atrás, pero como ocurrió con las seis anteriores, lo hace con un gran coste en vidas humanas. Desde el 10 de marzo, cuando comenzó la hasta ahora última embestida, el virus ha dejado 5.416 fallecidos, 152 de ellos desde el viernes, según la última actualización del Ministerio de Sanidad, publicada ayer. Desde marzo del 2020 han muerto por covid, con prueba positiva, 106.493 personas. La tendencia, sin embargo, es favorable. Mayo, con 1.825 decesos, se cierra como el mes con menos muertos en lo que va de 2022, muy por detrás, por ejemplo, de febrero, cuando se contabilizaron 6.185 óbitos.

En general, los datos de la pandemia invitan a un prudente optimismo. Por ejemplo, la incidencia en los mayores de 60 años, la única que se mide en esta fase de 'gripalización', ha experimentado un notable descenso desde el máximo de 856 alcanzado el 10 de mayo. En estas tres semanas ha caído casi 200 puntos, hasta los 663,22 registrados este martes, con la buena noticia de que la reducción se ha acelerado en los últimos siete días.

Mientras, los hospitales, que han resistido toda la séptima ola, se mantienen en riesgo bajo. Están ingresados por covid-19 6.817 pacientes, de los que 355 se encuentran en cuidados intensivos. Los enfermos de coronavirus representan el 5,53% del total de las camas (5,64% hace cuatro días) y el 3,98% en las UCI (4,25%).

«Esta ola nos puede servir de ejemplo para el futuro. Ha tenido un impacto relativamente importante en la incidencia, pero no en el nivel asistencial», explica el epidemiólogo y profesor de Medicina Preventiva en la Universidad de Alcalá de Henares Pedro Gullón. La causa, apunta, está en la «inmunidad previa», adquirida tanto a través de los contagios, principalmente en enero, con la explosión de casos por la variante ómicron, como por las vacunas.

Gullón destaca sobre todo que la Atención Primaria, castigada en otras olas, ha aguantado esta vez sin tanta tensión, pero pide no descuidar el peligro. «Ahora es el momento de crear un armazón que prevenga futuros riesgos desarrollando leyes y organismos que nos ayuden a prevenir», señala.

Fuente: www.elcomercio.es/sociedad



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